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Síntomas, causas y tipos de pérdida auditiva

Los síntomas de la pérdida auditiva pueden ser difíciles de identificar, especialmente si el inicio es gradual. Muchas veces es un ser querido quién nota primero el problema, antes incluso que el propio paciente. La mayor anomalía es la dificultad para oír ruido de fondo, pero también a varias personas hablando a la vez, o dentro de un coche ya que, en estos casos, el ruido de la carretera puede parecer que está ahogando la conversación. Para alguien que sufre pérdida auditiva le resulta especialmente difícil oír lo que alguien dice cuando esa persona no está delante ya que el lenguaje no verbal también influye en la compresión.

Otro síntoma es sentir el murmullo de la gente y pensar «si fulano pudiera simplemente enunciar o ralentizar, no tendría problemas de audición». Es posible que ni siquiera oigas que alguien te está hablando en primer lugar, o que con frecuencia le pidas a la gente que repita lo que te dijo porque no fuiste capaz de entender lo que te dijeron.  Una dificultad general después de una conversación puede causar fatiga auditiva, otro síntoma evidente. En este sentido muchas personas dicen que están tan cansadas de llenar los espacios en blanco de lo que no pueden oír y que por eso prefieren no participar en la conversación. 

¿Cuáles son las causas?

En casos de pérdida de audición conductiva

  • Bloqueo de cera en el oído
  • Cuerpo extraño en el canal auditivo
  • Líquido en el espacio del oído medio
  • Alteración de los huesos del oído medio
  • Infección del oído externo (como «oído de nadador»)
  • Infección del oído medio
  • Colesteotoma (un crecimiento anormal y no canceroso de las células de la piel)
  • Alergias
  • Tumor benigno
  • Otosclerosis (un crecimiento anormal del tejido óseo en el oído medio)
  • Tímpano perforado
  • Disfunción de la trompa de Eustaquio
  • Malformación conductiva congénita como la ausencia del canal auditivo externo

En casos de pérdida auditiva neurosensorial

  • Exposición excesiva a ruidos fuertes (más de 85 dB)
  • Medicamentos ototóxicos (estos incluyen algunos antibióticos, medicamentos para la disfunción eréctil y combinaciones de ciertos medicamentos con diuréticos)
  • Traumatismo craneal
  • Enfermedad autoinmunitaria del oído interno
  • Enfermedad de Meniere
  • Tumor benigno (neuroma acústico)
  • Enfermedades virales o bacterianas (sarampión, paperas, meningitis, rubéola, herpes)
  • Herencia
  • Síndromes genéticos (Síndromes de Ushers, de Down o de Waardenburg)
  • Azúcar en la sangre sin control
  • Presión arterial alta
  • Problemas cardíacos o vasculares
  • Enfermedad renal
  • Gran acueducto vestibular
  • Síndrome de dehiscencia del canal superior

En casos de pérdida auditiva neurosensorial

  • Accidente cerebrovascular
  • Anoxia
  • Trastornos del desarrollo
  • Traumatismo craneal

¿Qué tipos de pérdida auditiva existen?

El oído humano es una pieza de ingeniería fascinante y compleja.  El sonido llega al oído externo, o pabellón auricular, y viaja a través del canal auditivo, donde se encuentra con la membrana timpánica, también conocida como tímpano.  Las ondas sonoras hacen vibrar el tímpano, que a su vez hace vibrar tres pequeños huesos del oído medio en una reacción en cadena.  Estos tres huesos, los más diminutos del cuerpo humano, se llaman el mazo, el yunque y el estribo. Su vibración culmina en un bombeo que causa un movimiento en la cóclea ubicada en el oído interno, un pequeño órgano en forma de caracol que está lleno de líquido. A su vez las células ciliadas dentro de la cóclea son estimuladas por el movimiento del líquido en la cóclea, enviando una señal al nervio auditivo, que a su vez, la lleva al cerebro, donde es interpretada y reconocida como sonido.  Todo este proceso tarda una fracción de segundo en completarse.

Obviamente, en un sistema tan complejo, a veces las cosas pueden salir mal. Existen tres tipos de pérdida auditiva: conductiva, neurosensorial y mixta (una combinación de las dos primeras).  Una evaluación audiológica completa es necesaria para identificar qué tipo y cuál es la gravedad en un diagnóstico de pérdida auditiva, así como los pasos a seguir en el tratamiento.

La pérdida auditiva conductiva ocurre cuando hay una alteración en una o más de las estructuras del oído externo o medio. Sus causas pueden incluir líquido en el espacio del oído medio debido a una congestión causada por alergias o resfriados, perforaciones en el tímpano, tumores benignos, cerumen impactado, presencia de un cuerpo extraño en el canal auditivo, infecciones, función deficiente de la trompa de Eustaquio, ausencia o malformación del oído externo, otosclerosis, endurecimiento de la cadena de huesos en el oído medio etc.

La pérdida auditiva neurosensorial ocurre ante un daño o disfunción tanto del oído interno como del nervio auditivo. Su forma más común es la pérdida de audición relacionada con la edad, también conocida como presbiacusia. Otras causas comunes pueden incluir trauma por ruido, pérdida auditiva genética, medicamentos que son tóxicos para la audición, traumatismo craneal, malformación del oído interno, enfermedades y/o fiebre alta e incluso tumores en el nervio auditivo.  La pérdida auditiva neurosensorial incluye una reducción del volumen del sonido como la pérdida auditiva conductiva, pero a diferencia de las personas con pérdida auditiva conductiva, a menudo se presenta una reducción de la capacidad de comprensión del habla.  Por lo general, es irreversible y permanente.

La pérdida auditiva mixta es una combinación de pérdidas auditivas conductivas y neurosensoriales, y a menudo refleja dos o más condiciones diferentes que afectan al oído tanto en el oído interno como en el oído externo o medio.  Puede requerir una combinación de tratamientos.

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Fuente: www.hearingtracker.com

Foto: Rawpixel en Unsplash